¿Por qué no lo peor? - Elmalpensante.com

4 dic. 2013

¿Para qué sirven los libros malos? ¿Cuáles son los beneficios de la basura literaria? Un crítico del New York Times aventura una posible respuesta.


El año pasado tropecé con un libro digno de nota, El talismán de Troya. Escrito por Valerio Massimo Manfredi, El talismán de Troyanarra las aventuras de Diomedes, un héroe de segunda fila de laIlíada, tras la caída de Troya. Erizada de frases como “Anquíalo se estremeció: en aquel chico moraba el impresionante poder del hijo de Peleo, pero ni una miaja de la piedad del padre, ni de sus hospitalarios modales”, la novela proponía la teoría de que Helena de Troya en realidad no había sido raptada por Paris, hijo de Príamo, sino que había viajado ex profeso al Asia Menor con intención de echarle mano a un tótem sagrado –el talismán de Troya– que daría a las mujeres el gobierno del mundo. El libro es, pues, uno de esos placeres impolutos de la vida: una novela de una estupidez sin miramientos en un mundo lleno de novelas estúpidas que sí tienen miramientos. Y, en virtud de su inanidad seudohelénica y sus ululares délficos para todo propósito, es también un arma poderosa en manos de quienes bregamos noche y día por resistirnos a la tiranía de lo bueno.

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